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«A TRAVÉS DEL DESIERTO DIOS NOS CONDUCE A LA LIBERTAD» INICIAMOS EL CAMINO DE CUARESMA 2024

MIÉRCOLES DE CENIZA, PUERTA DE ENTRADA AL CAMINO DE CONVERSIÓN Y RENOVACIÓN ESPIRITUAL PARA LLEGAR A VIVIR CON PLENITUD LA PASCUA.

Queridos catequistas en camino, iniciaremos muy pronto este hermoso tiempo litúrgico de cuaresma que nos llevará a gozar de la Pascua de Jesús, y nuestra propia pascua. Este 14 de febrero, con el rito litúrgico de la imposición de ceniza en nuestras frentes o cabeza, y con la frase imperativa de Jesús: «CONVERTÍOS Y CREED EN EL EVANGELIO (Mc 1;1,15)» iniciamos este tiempo propicio para tomar en serio el «convertíos», Marcos en su Evangelio nos presenta a Jesús que no nos da opciones, no es una propuesta, sino una condición para recibir y entrar en el reino. click Video

«Demos espacio a Dios, que nos rescata de nuestras esclavitudes. Acojamos la Cuaresma como ocasión de conversión.»

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Por esta razón hay meditar seriamente lo que significa convertirnos. No se trata solamente de recibir la ceniza para tener tranquila la conciencia, sino de meditar juntos, qué nos está pidiendo Jesús con este signo de la ceniza. Un signo lleno de significado sobre nuestra temporalidad aquí en la tierra, un signo que nos hace hacer un alto en nuestra vida cristiana para descubrir el paso de Dios en el hoy de nuestra historia para retomar el rumbo de una fe viva, de un compromiso solidario y de una oportunidad de ser acogidos con misericordia por nuestro Padre Dios que nos ama.

Invitad a los chicos de la catequesis a reflexionar sobre lo que acostumbran hacer en familia en este tiempo.

Os invitamos a leer el mensaje del papa Francisco para esta cuaresma 2024, click aquí.

La conversión en sentido bíblico y teológico es el regreso a Dios, dejar un camino que me aleja de Dios para regresar al camino que me hace libre, lo que implica también cambiar de mentalidad, de forma de pensar y de vivir,  para pensar y vivir conforme al Evangelio de Jesús. Puedes ver el interesante sentido etimológico de la palabra para seguir profundizando este tema con el que iniciamos el camino cuaresmal que sin duda está lleno de retos y obstáculos para nuestra vida de catequistas.

El otro reto para ti, catequista es cómo ayudar a los chicos en la catequesis a vivir la conversión como una ruta que los lleve a encontrarse verdaderamente con Jesús en la Pascua. Vale la pena reflexionar juntos el texto de la misa del 14 de febrero  Mateo (6,1-6.16-18) para una lectio divina da click aquí.

Aquí os dejamos esta reflexión de nuestros amigos de catholic.net que os puede serte útil:

Pero ¿Qué significa convertirse?, ¿Qué es creer en el Evangelio?

CONVERTIRSE: En el Antiguo testamento significaba regresar, era un arrepentirse de la vida actual y dar marcha atrás. Un volver al cumplimiento de la ley.

En el Nuevo Testamento con Jesús cambia totalmente el significado, es seguirlo a Él, incluye desde luego el arrepentimiento de las faltas y la penitencia, pero no debe quedar ahí, es ver y caminar hacia delante, es aceptar el don gratuito de la salvación que nos ofrece directamente Dios.

El cristianismo no empieza por la ley, a la que respeta, pero a la que supera y trasciende a través del Amor y por la Gracia, la que se nos da y nos llega por la iniciativa de Dios y después el hombre acepta la gracia y da su amor al convertirse, volviendo así al amor un flujo continuo entre Dios y el hombre.

CREER: La Fe es la entrada al nuevo camino; es iniciarlo, permanecer y confiarse; es responder Sí a la propuesta de Dios; es entregarse a la Palabra creadora del mundo y a la Verdad; es creer en un solo Dios en Tres Personas, descubriéndolo en Cristo Jesús.

EVANGELIO: Evangelio es una palabra de origen griego que significa “Buena Noticia” ó “Buena Nueva”. Es la Palabra de Dios, del Dios-Hombre, de Jesús, inspirada por el Espíritu Santo a los cuatro evangelistas, que narran la vida, los milagros y el mensaje de Jesucristo.

¿Y cual es la Buena Nueva? Es la nueva y definitiva alianza de Dios con el hombre, enviando a su propio hijo, para nuestra salvación; Es aceptar la invitación a la Felicidad Eterna, es seguir a Jesús, tal como Él mismo nos dijo: «Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida, nadie va al Padre sin mí»
(Jn 14; 6)

Como vemos, la ceniza no es un rito mágico, no nos quita nuestros pecados, para ello tenemos el Sacramento de la Reconciliación. La ceniza es un signo de arrepentimiento, de penitencia, pero sobre todo de conversión. Es el inicio del camino de la Cuaresma, para acompañar a Jesús desde su desierto hasta el día de su triunfo sobre la muerte que es el Domingo de Resurrección.

Debe ser un tiempo de reflexión de nuestra vida, de entender a donde vamos, de analizar como es nuestro comportamiento con nuestra familia y en general con todos los seres que nos rodean.

En estos momentos al reflexionar sobre nuestra vida, debemos convertirla de ahora en adelante en un seguimiento a Jesús, profundizando en su mensaje de amor y acercándonos en esta Cuaresma al Sacramento de la Reconciliación (que antes llamábamos confesión), que como su nombre mismo nos dice, representa reconciliarnos con nosotros mismos, con nuestros semejantes y finalmente con Dios y sin reconciliarnos con Dios y convertirnos internamente, no podremos seguirle adecuadamente.

Está Reconciliación con Dios está integrada por el Arrepentimiento, la Confesión de nuestros pecados, la Penitencia y finalmente la Conversión.

El arrepentimiento debe ser sincero; reconocer tanto las faltas que hemos cometido así como las acciones y obligaciones que debimos haber hecho y tener el firme propósito de corregirnos, (como decimos en el “Yo Pecador”: en pensamiento, palabra, obra y omisión),

La confesión de nuestros pecados.- el arrepentimiento de nuestras faltas, por sí mismo no las borra, sino que necesitamos para ello la gracia de Dios, la cual llega a nosotros por la absolución de nuestros pecados expresada por el sacerdote en la confesión.

La penitencia que debemos cumplir empieza desde luego por la que nos imponga el sacerdote en el Sacramento de la Reconciliación, pero debemos continuar con la oración, que es la comunicación íntima con Dios, con el ayuno, que además del que manda la Iglesia en determinados días, es la renuncia voluntaria a diferentes satisfactores con la intención de agradar a Dios y con la caridad hacia el prójimo.

Y finalmente la Conversión que como hemos dicho es ir hacia delante, es el seguimiento a Jesús.

Es un tiempo como decíamos de pedir perdón a Dios y a nuestro prójimo, pero es también un tiempo de perdonar a todos los que de alguna forma nos han ofendido o nos han hecho algún daño. Pero debemos perdonar a todos antes y sin necesidad de que nadie nos pida perdón, recordemos como decimos en el Padre Nuestro, muchas veces repitiéndolo sin meditar en su significado, que debemos pedir perdón a nuestro Padre, pero antes tenemos que haber perdonado sinceramente a los demás.

Y terminemos recorriendo al revés nuestra frase inicial, diciendo que debemos escuchar y leer el Evangelio, meditarlo y Creer en él y con ello Convertir nuestra vida, siguiendo las palabras del Evangelio y evangelizando, es decir transmitiendo su mensaje primeramente con nuestras acciones y también con nuestras palabras.

Catholic.net – Miércoles de Ceniza


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