noticiaNoticias

I DOMINGO DE ADVIENTO

Estimados catequistas, con el Primer Domingo de Adviento la Iglesia inicia un nuevo CiClo Litúrgico, un camino espiritual que nos permite contemplar, año tras año, el misterio de Cristo desde diferentes perspectivas.

Este año entramos al Ciclo A, en el que la Iglesia nos invita a caminar de la mano del Evangelio de San Mateo. Él nos presenta a Jesús como el Mesías esperado, el Emmanuel, “Dios con nosotros”, que ilumina nuestra historia y nos enseña a vivir como discípulos misioneros en medio del mundo.

Comenzar un nuevo ciclo litúrgico es como abrir un nuevo cuaderno espiritual: se nos ofrece la oportunidad de volver a escuchar a Jesús con corazón nuevo, dejarnos formar por su Palabra y crecer como comunidad que camina unida hacia el Reino.

El Adviento, puerta de entrada de este ciclo, nos coloca en actitud de espera, vigilancia y apertura, porque Dios viene siempre, viene a salvarnos, viene a nuestra historia para transformarla desde dentro.

El evangelio de este primer domingo nos lanza una frase que resume todo: “Estén despiertos, porque no saben qué día vendrá su Señor.”

La liturgia nos pone en actitud de vigilancia. Jesús no quiere asustarnos, sino despertarnos. El peligro no es el final de los tiempos, el peligro es vivir dormidos, atrapados en lo de siempre, sin darnos cuenta de su presencia diaria.

San Pablo insiste: “Ya es hora de despertar del sueño.” No se trata solo de un reloj espiritual, sino de una llamada urgente a vivir de otra manera: dejando las obras de oscuridad y revistiéndonos de Cristo.

Isaías completa el mensaje: la venida de Dios abre caminos, hace posible la paz, y nos invita a caminar en la luz.
El Adviento comienza así: no con miedo, sino con esperanza. No mirando al cielo, sino a la vida concreta donde Dios quiere encontrarnos.

Por eso, este primer domingo es un inicio fuerte:
Dios viene… pero solo entra donde encuentra ventanas abiertas.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba