POR SI PUEDE SER ÚTIL . IV DOMINGO DE PASCUA
Jesús, eres nuestro Pastor

El IV Domingo de Pascua (Ciclo A) está profundamente marcado por la figura de Cristo como el Buen Pastor. El Evangelio corresponde a Evangelio según San Juan (Jn 10,1-10), donde Jesús no solo se presenta como pastor, sino también como la puerta por la que entran las ovejas. Esta doble imagen abre una reflexión muy rica sobre la identidad de Cristo y nuestra relación con Él.
Jesús afirma que es la puerta: el único camino que conduce a la vida plena. En medio de tantas opciones y voces, esto nos invita a discernir: no todo lo que promete felicidad realmente la da. Solo en Él hay una vida auténtica y duradera.
Como Buen Pastor, Jesús conoce a cada persona y la llama por su nombre. No somos anónimos para Dios. Pero también se nos pide algo: escuchar su voz. Esto implica silencio interior, oración y apertura, para no dejarnos engañar por “otras voces” que ofrecen mucho pero vacían.

Finalmente, su promesa es clara: “vida en abundancia”. No una vida sin dificultades, sino una vida con sentido, acompañada y llena de esperanza.
Cristo se ofrece como guía y camino. La pregunta es directa: ¿Estoy escuchando su voz y caminando con Él, o entrando a otras puertas que no llevan a la vida?
Este domingo también es conocido como el Domingo del Buen Pastor, y en la Iglesia se asocia a la oración por las vocaciones. Pero más allá de vocaciones específicas, todos somos llamados a algo: a escuchar, a seguir y también a cuidar de otros.
Cada uno, en su entorno, está invitado a reflejar algo del Pastor: acompañar, proteger, orientar, especialmente a quienes están más perdidos o heridos.
Os dejamos el POR SI de este IV Domingo de Pascua.





