POR SI PUEDE SER ÚTIL . III DOMINGO DE CUARESMA CICLO A

Jesús, el Agua Viva que calma nuestra sed
En el tercer domingo de Cuaresma, ciclo A, el Evangelio nos presenta uno de los encuentros más hermosos de Jesús: el diálogo con la mujer samaritana en el pozo (Jn 4, 5-42). Este pasaje nos habla de un tema profundo y muy humano: la sed.
Todos experimentamos la sed física, pero también existe una sed interior, la sed del corazón. Sed de amor, de comprensión, de perdón, de paz y de sentido en la vida. Muchas veces tratamos de llenar esa sed con cosas pasajeras: bienes, éxito, entretenimiento o reconocimiento. Sin embargo, esas cosas no logran llenar completamente el corazón

En el evangelio, Jesús se acerca a la mujer samaritana y le pide: “Dame de beber.” Con estas palabras inicia un diálogo que transforma la vida de aquella mujer. Jesús le revela que Él puede darle “agua viva”, un agua que no se agota y que sacia la sed más profunda del ser humano
Esa Agua Viva es el mismo Jesús: su amor, su gracia y su salvación. Quien se encuentra verdaderamente con Él descubre una vida nueva. La samaritana pasa de ser una mujer con una historia difícil a convertirse en mensajera de la Buena Noticia, llevando a su pueblo a conocer a Jesús.
Este evangelio nos enseña varias cosas importantes para nuestro camino cuaresmal:
- Primero, Jesús sale a nuestro encuentro, incluso cuando pensamos que estamos lejos de Dios. Él nos espera, como esperó a la samaritana junto al pozo.
- Segundo, Jesús conoce nuestra historia, nuestras heridas y nuestras búsquedas, pero aun así nos ofrece su amor y su misericordia.
- Tercero, cuando dejamos que Jesús entre en nuestra vida, nuestro corazón se llena de su Agua Viva, y entonces también nosotros nos convertimos en testigos que comparten esa alegría con los demás.
La Cuaresma es precisamente un tiempo para acercarnos al pozo, para encontrarnos con Jesús en la oración, en su Palabra y en los sacramentos. Allí Él nos ofrece el agua que renueva nuestra vida.
Hoy Jesús también nos dice: “Si conocieras el don de Dios…”
Pidámosle que nos ayude a reconocer nuestra sed y a acudir a Él, porque solo su Agua Viva puede llenar verdaderamente nuestro corazón.
Os dejamos el POR SI des este tercer domingo de Cuaresma.





