El DOMUND, una oportunidad para despertar el corazón misionero desde la catequesis
Cada año, la celebración del DOMUND nos recuerda que la Iglesia es misionera por naturaleza y que todos los bautizados estamos llamados a participar en la misión de anunciar a Jesucristo. Esta jornada constituye también una oportunidad privilegiada para la catequesis, pues permite ayudar a niños, adolescentes, jóvenes y familias a descubrir que la fe no es algo que se guarda para uno mismo, sino un regalo que se comparte y se convierte en vida.
La catequesis, como parte fundamental del proceso de iniciación cristiana, no puede limitarse a la transmisión de conocimientos religiosos. Su finalidad es acompañar a las personas en el encuentro con Jesucristo, introducirlas en la vida de la comunidad cristiana y ayudarlas a descubrir su vocación como discípulos misioneros.
Desde esta perspectiva, el DOMUND adquiere una especial importancia en nuestras parroquias.
Educar en la dimensión misionera de la fe
La misión no es una tarea reservada exclusivamente a quienes parten hacia otros países para anunciar el Evangelio. Es una dimensión esencial de la identidad cristiana que nace del Bautismo y que debe cultivarse desde los primeros pasos de la iniciación cristiana.
Por ello, la catequesis está llamada a despertar en los catequizandos una mirada abierta al mundo, sensible a las necesidades de los demás y comprometida con el anuncio del Evangelio.
Celebrar el DOMUND en la catequesis significa enseñar que ser cristiano implica salir de uno mismo, descubrir al otro como hermano y sentirse parte de una Iglesia universal que anuncia, celebra y testimonia la fe.
Conocer la vida de los misioneros, acercarse a las comunidades cristianas de otros continentes y descubrir las dificultades que afrontan muchas personas para vivir y transmitir su fe permite comprender que todos formamos parte de una misma Iglesia.
Mucho más que una colecta: una experiencia de fe y solidaridad
Aunque la colaboración económica es una expresión importante de la solidaridad con las misiones, el DOMUND ofrece una riqueza educativa y evangelizadora mucho mayor.
En la catequesis, esta jornada puede convertirse en una experiencia que ayude a descubrir tres dimensiones fundamentales de la vida cristiana:
La oración: rezar por los misioneros, por las comunidades cristianas y por quienes todavía no conocen a Jesucristo.
El testimonio: descubrir que también nosotros podemos ser misioneros en nuestra familia, en el colegio, entre los amigos y en la parroquia.
La solidaridad: aprender a compartir nuestros bienes, nuestro tiempo y nuestras capacidades con quienes más lo necesitan.
De esta manera, los niños y adolescentes comprenden que la misión no consiste únicamente en ayudar a personas que viven lejos, sino también en vivir cada día el Evangelio con gestos concretos de amor, cercanía, servicio y fraternidad.
El catequista, testigo y educador de la misión
Los catequistas desempeñan un papel fundamental en la formación de esta conciencia misionera. No solo transmiten el mensaje de Jesús, sino que, a través de su entrega y testimonio, muestran que la fe se vive compartiéndola.
El propio servicio catequético constituye una expresión concreta de la misión evangelizadora de la Iglesia.
Por ello, el DOMUND invita también a los catequistas a renovar su vocación, a redescubrir la alegría de anunciar el Evangelio y a ayudar a sus grupos a comprender que la catequesis no prepara únicamente para recibir los sacramentos, sino para vivir como discípulos de Jesús en medio del mundo.
Una catequesis verdaderamente misionera es aquella que despierta preguntas, abre horizontes, suscita compromisos y ayuda a reconocer la presencia de Dios en la vida cotidiana.
Llevar el DOMUND a nuestras catequesis parroquiales
La celebración de esta jornada puede integrarse de manera sencilla y significativa en la programación catequética de las parroquias.
Conocer testimonios de misioneros, situar en un mapa los lugares donde desarrolla su misión la Iglesia, compartir experiencias de solidaridad, realizar gestos comunitarios o preparar una oración por las misiones son algunas de las propuestas que pueden ayudar a vivir el DOMUND como una auténtica experiencia de iniciación cristiana.
También es una ocasión para implicar a las familias y a toda la comunidad parroquial, recordando que la transmisión de la fe y la responsabilidad misionera corresponden a toda la Iglesia.
La Eucaristía dominical adquiere aquí un lugar central, pues es en la comunidad reunida donde los cristianos alimentan su fe y son enviados a dar testimonio del Evangelio.
Una catequesis que abre las puertas a la misión
Desde las Delegaciones para la Catequesis de las Diócesis gallegas, animan a los sacerdotes, catequistas y comunidades parroquiales a aprovechar la celebración del DOMUND como una oportunidad para fortalecer la dimensión misionera de nuestros la catequesis.
En este nuevo curso catequético, iluminado por el lema «¿Tes sede?», el DOMUND nos invita a reconocer la sed de esperanza, de fraternidad y de Evangelio que existe en nuestro mundo. Como Jesús en su encuentro con la samaritana, estamos llamados a acercarnos a los demás, escuchar sus inquietudes y compartir el don de la fe.
La misión comienza cuando descubrimos que hemos recibido un regalo que merece ser compartido.
Porque una catequesis que conduce al encuentro con Jesucristo es también una catequesis que educa para la misión. Y una Iglesia que catequiza es una Iglesia que anuncia, acompaña y sale al encuentro de todos.
Que este DOMUND nos ayude a recordar que no solo colaboramos con las misiones: también nosotros somos parte de la misión.




